SAAD Sistema Autónomo de Autodestrucción de Datos

Performance Digital

Salta, Argentina

SAAD Log

Hay una política de la vida que nos asegura que nada podrá ser olvidado. Que esa experiencia de la pérdida, esa experiencia de la finitud de las cosas, podrá al fin ser superada por la eternidad digital. Nuestras máquinas (la máquina de fotos y el fonógrafo inician una genealogía que nos conduce a los actuales sistemas de programación de lo visible y lo audible) están aquí entre nosotros para resguardarnos de nuestro propio olvido. Todo se acumula, todo se conserva, para que se haga posible un presente incorruptible.

Nuestros dispositivos se anuncian como la promesa de un futuro en el que seremos imperecederos por la inmortalidad del dato: nuestras voces, nuestros rostros, nuestros deseos y nuestros gustos, permanecerán, para siempre, reservados de manera absoluta (es decir, libres, absueltos de todo pecado) como informaciones para un porvenir que ya fue anunciado.

Sin embargo, hay una política de la vida que se afirma en la potencia del olvido. Que dice que olvidar es la posibilidad de inventar aquello que nunca fue, de que vuelva lo inexistente, de que irrumpa lo inesperado. Una política que señala la fuerza de lo imprevisible.

SAAD pretende jugar en el límite en que éstas políticas se enfrentan. Al fin y al cabo, es muy posible que en la fatiga de los programas, en el inconsciente maquínico que en ellos se aloja, perviva la pulsión por borrar de una vez y para siempre, aquello que solo el olvido puede recuperar.

Una vez cargadas en el dispositivo, las fotos de Belkys Scolamieri, Federico Winer, Santiago Álvarez, Pablo Rosa, Hernán Ulm, Chistian Kessel y Salo Gerchinhoren serán borradas por el sistema SAAD (diseñado por María Barros) de un modo aleatorio y variable no dejando tras de sí ningún tipo de registro. Durante 30 días 30 fotos serán llevadas al vacío digital como modo de señalar el vacío informático en el que se contiene nuestro presente.

Participan en SAAD